Nuestros estudiantes, una urgente realidad

Es imperativo que en la actualidad como profesionales nos ocupemos de las reales y urgentes necesidades de nuestra educación. Es necesario que el pase escolar sea más económico o gratis, pero esto no es lo urgente; que los docentes enseñen el programa académico es también una tarea necesaria, pero no es la urgente; el leer Palomita Blanca, El Burlador de Sevilla, entre tantos, es sin duda necesario, pero no es lo urgente.
Estas comparaciones podrían seguir infinitamente tomándonos solo de la comparación de lo necesario y lo urgente, hasta llevarnos nuevamente al punto de partida.

Lo urgente para nuestra educación es entre otras cosas instalar en nuestra conciencia el verdadero sentido de la educación, de qué sirve que sigamos haciendo leer a los estudiantes secundarios, si no les enseñamos a desarrollar la comprensión lectora.
Nuestros alumnos no necesitan a “monos lectores de pizarrón” o power point, con un su modelo tradicional oxidado de “siéntese, guarde silencio y bla bla bla, para luego preguntar si alguien tiene alguna duda” NO más por favor, necesitamos que motiven el aprendizaje, es urgente prácticas pedagógicas dirigida a los distintos estilos de aprendizaje, a los canales de percepción predominantes por cada curso, retroalimentaciones reales, dinámicas grupales, ejemplos contingentes, etc. Pero por sobretodo es urgente dejar atrás el aprendizaje memorístico y acompañar al estudiante a desarrollar verdaderas fortalezas como la imaginación, el cuestionamiento, la reflexión, la creación, etc.

El docente no es un mero profesional es un maestro dedicado a lograr que las personas aprendan, ¿sucede esto en lo práctico? El ser profesional es ir un paso más allá, es reconocerse como experto en una materia determinada. Nuestra preocupación debe ser completa por la calidad del aprendizaje, generando aprendizajes significativos, en las estructuras y no en las funciones.

Por: Germán Alejandro M.
Facultad de Psicología

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